Rivadavia - Wednesday, 30 de July de 2014
¿Por qué se celebra el 7 de junio el Día del Periodista? Imprimir
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Viernes, 07 de Junio de 2013 06:31

El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas.El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la “Gazeta de Buenos Ayres”, primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación por ser necesario anunciar al público los actos oficiales y las noticias exteriores y locales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.

El primer periodista argentino fue revolucionario, independentista e ilustrado. Y también fue asesinado cuando tenía 32 años.

 

¿Casi 200 años después queda algo de ese fuego sagrado?

Todos los 7 de junio se celebra en la Argentina el Día del Periodista, en conmemoración de la aparición del periódico “La Gazeta de Buenos Ayres”, cuyo fundador, Mariano Moreno, es recordado por varios motivos ligados a su actividad política, que habitualmente soslayan su vocación periodística. El ejercicio del periodismo por parte de Moreno, muchas veces se ha puesto en duda con el argumento que señala a “La Gazeta” como un mero órgano del primer gobierno patrio, en lugar de un periódico independiente. Incluso en la educación formal de la Argentina muchas generaciones creyeron que efectivamente el periódico fundado por Moreno, respondió única y exclusivamente a los designios del gobierno surgido de la revolución del 25 de mayo de 1810.

Casi 200 años después, nuevos historiadores están planteando que la importancia de “La Gazeta”, radica justamente en eso. En haber sido un órgano de un gobierno revolucionario e independentista, que armonizó de manera magistral las tendencias del periodismo europeo y que además sirvió para dar a conocer al pueblo el pensamiento de los intelectuales europeos del llamado “Siglo de las luces”, como Jean Jacques Rousseau, quien en su “Contrato Social” postulaba: “El hombre es libre, pero en todas partes se halla encadenado”.

El historiador de la llamada “Nueva Historia Argentina”, Felipe Pigna, escribió el libro “Los mitos de la Historia Argentina”, en donde polemiza frontalmente con la llamada “historia oficial”, -también denominada “historia liberal” o “historia mitrista”-, y recupera para las nuevas generaciones, algunos personajes o situaciones del pasado, -hábilmente “olvidadas” de los manuales y libros con los que se enseña la materia-, como el asesinato de Tupac Amaru, la venganza histórica que ejercieron Juan José Castelli y Bernardo de Monteagudo en el Alto Perú, el Manuel Belgrano que muere pobre (pero que Pigna recuerda que “nace rico”) por la causa de la independencia y, obviamente, Mariano Moreno, “un ideólogo, un político apasionado y vehemente”, como el propio Pigna lo definió ante la consulta del DsD.

Desde este enfoque y este redescubrimiento del papel de Moreno en la historia argentina, transcribimos algunos extractos de la biografía del prócer que Pigna escribió en su página web “El historiador.com” (ver al pie). El DsD brinda a continuación – especialmente para los jóvenes periodistas y estudiantes - una reseña de la labor periodística de Mariano Moreno, el periódico “La Gazeta” y su huella en la prensa argentina de hoy.

Moreno, el periodista y “La Gazeta”

“Me parece muy bien que el 7 de junio se festeje el Día del Periodista –dice Pigna consultado por el DsD - porque si bien el primer periódico de Buenos Aires y de Argentina fue el Telégrafo Mercantil, fundado por Cabello y Mesa en 1801 que contó con la activa participación de Castelli y Belgrano; La Gazeta fue el primer periódico que perduró y reúne los atributos de un buen producto periodístico”.

El periodista Carlos Ulanovsky desde su libro “Paren las rotativas”, resalta la aparición de “La Gazeta” aquel 7 de junio de 1810. “El (Moreno) y muchos junto con él, creían que los ciudadanos debían estar al tanto de los hechos, pensamientos y conductas de sus representantes y conocerlos periódicamente, revisarlos con profundidad y hasta criticarlos con libertad”. Para Ulanovsky, “La Gazeta” ya se hacía entender desde su lema: “Rara felicidad de los tiempos en los que se puede sentir lo que se quiere y decir lo que se siente”.

“La Gazeta impulsada por Moreno, resultó fundamental para difundir las ideas jurídicas y legales alrededor de la nueva organización de poderes, así como en la instalación de otros asuntos de interés para la flamante nación: necesidad de distanciarse de España; difundir conceptos como soberanía, igualdad y libertad; consolidar la apertura del comercio y arraigar costumbres cotidianas. Todo estaba por hacerse y muchos se habían cerciorado de que los diarios podían ser un excelente vehículo. A partir de 1810, comenzó a gestarse una forma de opinión pública “expresada –dice Félix Luna- en los diarios mediante artículos o editoriales, críticos o con desarrollo de tipo conceptual, como los de Mariano Moreno. Por primera vez los diarios ponían sobre el tapete ideas revolucionarias, estimulantes”.

En cuanto al estilo de “La Gazeta”, Pigna asegura que “en aquella época, el periodismo tenía dos manifestaciones básicas en Europa: el periodismo francés, que era un periodismo ideológico con artículos de desarrollo conceptual, y el otro periodismo hispánico, que era más noticiero, más sensacionalista. Moreno articula con maestría estos dos niveles en La Gaceta”. Pigna está seguro de que “La Gazeta”, fue “muy bueno como producto, pero sobretodo muy eficaz”.

En cuanto al menosprecio que se hizo del periódico moreniano por estar subordinado al poder político, Pigna responde: “La Gazeta fue mucho más que un “house organ” de la Junta. Fue un arma, una herramienta de la Revolución. Allí, en el primer número, Moreno escribió:

‘El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de “Gazeta de Buenos Ayres’”.

Desde esa tribuna, Moreno se dio el gusto de publicar en sus páginas - a la manera de los folletines por entregas tan de moda en los periódicos europeos de la época - “El Contrato Social” de su admirado Rousseau, para que la conozca la mayor cantidad de ciudadanos posibles. “Como no desconocía el alarmante porcentaje de analfabetismo – añade Pigna - ordenó que se leyera desde los púlpitos de las iglesias, lo que puso un poco nerviosos a algunos sacerdotes contrarrevolucionarios”. En el periódico, no sólo escribía Moreno, sino otros protagonistas de la revolución de mayo, como Manuel Belgrano y Juan José Castelli.

También denunció el carácter del imperio español y su conducta hacia las colonias americanas:

“(…) la fuerza y la violencia son la única base de la conquista, que agregó a estas regiones al trono español, conquista que en trescientos años no ha podido borrar de la memoria de los hombres las atrocidades y horrores con que fue ejecutada, y que no habiéndose ratificado jamás por el consentimiento libre y unánime de estos pueblos, no ha añadido en su abono título alguno al primitivo de la fuerza y la violencia que la produjeron”.

En su número 2, del 14 de junio de 1810, “La Gazeta” publicó una circular del Cabildo que decía:

“En lo sucesivo no debe haber diferencias entre el militar español y el militar indio; ambos son iguales y siempre debieron serlo”.

En tanto, en su edición del 16 de julio de 1810, denunciaba la conspiración realista contra el gobierno patrio:

“La Junta ha sabido que el Gobernador de Córdoba complotado con D. Santiago Liniers y el obispo de ella, expide circulares a todos los Gobiernos y Cabildos, provocando una división entre esta Capital y los demás pueblos de sus provincias. Este hombre imprudente, desconociendo los legítimos principios en que estriba el nuevo sistema, prefiere una general disolución del Estado, a toda innovación que pueda poner término a la opresión y violencias executadas (sic) por la ignorancia y nulidad de algunos mandatarios del poder antiguo”.

Periodismo, Moreno y después

“Al periodismo de hoy le falta el análisis, el comentario de la noticia, el ayudar a pensar al lector, y le sobra frivolidad y sensacionalismo” dice Pigna al ser preguntado sobre la huella que dejaron “La Gazeta” y Mariano Moreno en el periodismo argentino.

También es valioso aclarar, que en la revolución de mayo, Moreno tenía apenas 31 años, la misma edad, claro, que al editar “La Gazeta” mientras impulsaba el plan de gobierno. “Un Mariano Moreno que quema su vida en seis meses de febril actividad, sabiendo que el poder no da tregua y no perdona a los que se le atreven, pero que si nadie se le atreve todo va a ser peor”, escribe Pigna.

En su libro “Argentinos” el periodista Jorge Lanata muestra una visión crítica de Moreno. “¿Fue Moreno nuestro primer periodista?” se pregunta y responde negativamente. Agrega que “sin embargo, al día presente, el día del periodista se celebra bajo su advocación”.

Estos son dos parágrafos del libro de Lanata.

“El decreto de la fundación de La Gazeta, fechado el 2 de junio de 1810, llevó sólo la firma de Moreno, pero se desprende de su texto que fue discutido por toda la Junta. Cronológicamente, (Moreno) tampoco lo fue (el primer periodista). El pionero fue el español Francisco Antonio Cabello y Mesa, que el 1° de abril de 1801 lanzó El Telégrafo Mercantil. Si se lo descartara por nacionalidad, aún hay dos criollos anteriores a Moreno: Juan Hipólito Vieytes, que el 1° de septiembre de 1802 publicó El Semanario de Agricultura, Industria y Comercio y Manuel Belgrano, que a principios de 1810, dirigió el Correo de Comercio de Buenos Aires.

(…)‘¿fue Moreno un paladín de la libertad de prensa?’. La respuesta también es negativa: La Gazeta era el órgano oficial de un gobierno revolucionario, y no un periódico privado independiente. Bajo el título de ‘La libertad de escribir’, Moreno precisó lo siguiente: ‘Debe darse absoluta franquicia y libertad para hablar en todo asunto que no se oponga en modo alguno a las verdades santas de nuestra augusta religión y a las determinaciones del gobierno’”.

Si bien es cierto que hubo antecedentes a La Gazeta, el periódico de Moreno fue lo más parecido a lo que denomina hoy un “producto” periodístico, que además de tener la obligatoria periodicidad en su edición, también tuvo una determinada duración (diez años) que lo convirtieron en el primer periódico que perduró por entonces. Los anteriores intentos fueron de edición discontinua y de escasa duración.

La crítica de Lanata sobre el pensamiento de Moreno acerca de la libertad de prensa y el hecho de que sea un órgano de la revolución y no un “periódico privado independiente”, puede ser atendible, pero cae en la falacia de trasladar categorías de análisis actuales a momentos históricos absolutamente diferentes.

Una paradoja más arroja la historia de Mariano Moreno: el primer periodista argentino fue asesinado (ver biografía). Para Pigna, Moreno fue el primer desaparecido de la historia de nuestro país. Hay otros historiadores, como Fermín Chavez, que descreen de la hipótesis de asesinato de Moreno. Cornelio Saavedra fue responsabilizado por varios estudiosos por el asesinato de Moreno. Al comentar la muerte de Moreno, Saavedra dijo:

“Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego”

“Mariano Moreno fue asesinado y, lo que es peor, vuelve a serlo cotidianamente cuando pretenden adulterar su pensamiento y lo califican como terrorista, agente inglés, unitario, centralista y antecedente de Rivadavia. Como decía Borges, ‘la verdadera muerte es el olvido’ y hacia allí apuntan los cañones de los que aún hoy se sienten denunciados por lo que Moreno hizo, pensó, soñó y escribió allá por 1810”, escribe Pigna en su último libro.

Finalmente, el “Primer Congreso Nacional de Periodistas”, celebrado en la provincia de Córdoba en 1938, estableció el 7 de junio como día del periodista.

Y un 25 de mayo de 2004, casi 200 años después de la revolución de mayo, Mariano Moreno logró salir en la portada del diario Clarín, el de mayor circulación de la Argentina. No es poco. Clarín presentó una nota donde Moreno fue elegido por varios historiadores como el prócer más significativo de la revolución de Mayo.

Esto dijeron algunos historiadores consultados en esa nota:

Miguel Ángel De Marco: “Si se lo contempla por su influencia en la difusión de las ideas inspiradoras del movimiento y el empuje que imprimió a los sucesos posteriores a Mayo, fue Moreno (el prócer más importante)”.

Luis Alberto Romero: “Mariano Moreno, por dos razones. Primero, porque es el actor principal de los sucesos de Mayo. Segundo, porque sus ideas trascienden ampliamente el contexto de la Revolución de Mayo y fundamentan una de las perspectivas más creativas para la sociedad que estaba constituyéndose”

Felipe Pigna: “Por supuesto, una vez producida la reunión del 25, el protagonista absoluto es Moreno, que eclipsa a todos los demás. Es el motor de la Revolución y trata de apurarla”.

Gabriel Di Meglio: “En la semana de mayo, la participación de Moreno fue secundaria, pero desde el 26 de mayo es sin duda la clave de la revolución, la figura que le da el corte más radical. Por ejemplo, es quien da la orden de fusilar a Liniers y ordena que se lea el “Contrato Social”, de Rousseau, en las iglesias”.

Roberto Schmit: “Moreno es quien muestra la mayor capacidad de intentar llevar a la práctica ideas cada vez más lejanas del sistema monárquico español, introduciendo planteos con respecto a la necesidad de soberanía local, y luego una mirada también acerca del poder”.

Noemí Goldman: “Son varios los que participaron. Castelli, Paso, Saavedra, los hermanos Rodríguez Peña, French, Beruti… Por supuesto, Moreno, que también estuvo presente en el cabildo abierto del 22 de mayo (si bien no hizo una intervención, las memorias de otros de los miembros registran su presencia y su preocupación por la resolución que iba a tener la votación de ese día)”.

Evidentemente, Cornelio Saavedra se equivocó: No hubo agua capaz de apagar tanto fuego.

Fuentes
Felipe Pigna: Entrevista y libro “Los Mitos de la Historia Argentina”
Libro “Paren las rotativas”, de Carlos Ulanovsky
Libro “Argentinos” de Jorge Lanata
Facsímiles de “La Gazeta” de la Biblioteca del Congreso Nacional