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Atentados terroristas...tiene solución ? Imprimir
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Domingo, 04 de Junio de 2017 10:05
Por Luciano Laserre *
 
Escribo estas palabras con la peor desazón que un ciudadano puede tener: observar con desconsuelo la muerte de sus semejantes, de personas inocentes que transitaban por el centro de Londres sin la más mínima idea de que su vida colgaba de un peldaño. Sólo el dado propio arrojado por el Azar, fue el ‘Poncio Pilato’ que decidió que los llamados ‘terroristas’ acribillasen a un joven, o a la anciana que volvía a su casa distraídamente sin deparar en su triste destino.

 

Sin embargo, al prender la televisión se nos muestra a unos sujetos totalmente ‘irracionales’ que deciden masacrar masivamente a raíz de sus ‘inexplicables’ ideas religiosas. Los medios acusan al Islam de ser el promotor de estos atentados terroristas. Ya sea tácitamente, cuando se caracteriza a los asesinos de ‘yihadistas islámicos’. De esta forma es como es atacada la religión islámica sin ningún tipo de responsabilidad ni cuidado, creando una peligrosa oposición Oriente (terrorismo)- Occidente (nosotros, civilizados).

 
Empero, en caso que realmente se ansiara terminar con este asunto o mínimamente, avanzar en un intento de paz que beneficie a la sociedad civil, la pregunta por el ‘por qué’ de estos atentados se nos hace estrictamente ineludible. ¿Será que son fanáticos religiosos, tal como argumentan los medios de comunicación y los políticos de los países más desarrollados? ¿La razón que los llevaría al suicidio, junto con explotar sus bombas en lugares públicos, sería un prometido paraíso luego de la muerte?
 
Ahora reflexionemos. Lo que nosotros llamamos ‘atentado’ y del cual hablamos días, hasta quizás semanas cuando suceden en países europeos, en determinados países de Medio Oriente ha devenido cosa de todos los días. A la desdichada población siria, se le dificulta contemplar una noche a cielo oscuro: la luz de los misiles ilumina el firmamento, el ruido de los estruendos cosquillea los tímpanos de todos los niños que desean dormir. Ustedes se harán la idea: dormir para ir al colegio. En la mayoría de los casos, no. Sus colegios han sido bombardeados, de sus casas sólo pueden apreciarse escombros, y su dormir ahora descansa en una incómoda lona tirada en algún lugar cerrado que aún no ha sido estallado. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En consecuencia, para estos niños analfabetos y muchas veces huérfanos, ya que sus casas, hasta sus padres y hermanitos han sido mutilados, ¿qué les puede deparar la vida? ¿Cuándo ya se les presenta injusta y masacrada en la edad en que todos soñamos con cuentos de hadas y nos regocijamos con cada llegada de Papa Noel y sus regalos? Probablemente ahora, entendamos que quizás su única vía de protesta sea la de empuñar las armas, que inútilmente se les presenta como un posible futuro mejor.
 
No obstante, nadie se acuerda ni se preocupa por ellos. ¿Qué sentimiento impregnará los corazones de esos niños, al ver que aviones no tripulados y dirigidos por sistemas G.P.S derrumban su pueblo, así como sus familias?¿Quién les explica a ellos, que sus seres queridos fueron víctima de los intereses económicos y políticos en juego? “Importantes reservas de Litio” (mineral para fabricación de componentes para baterías), así como “abundancia de petróleo y gas natural”, se podrían denominar los asesinos.
 
Como si esto fuera poco, la incesante discriminación hacia la cultura oriental se podría decir que tuvo su pico a comienzos del año 2011, cuando el gobierno de Nicolas Sarkozy prohibió el uso del velo en el espacio público en Francia. Es de imaginar que esta medida no se celebró en los practicantes del Islam residentes en Europa. Hasta también podría sumarse el reiterativo ataque por parte de la revista francesa ‘Charlie Hebdo’ al Dios islámico Mahoma, la cual lo representaba de forma caricaturesca y desvalorativa, sin prestarle atención a la tradición propia de dicha religión, que establece la imposibilidad de siquiera dibujarlo, ni de establecer cualquier tipo de imagen suya. Aquí el debate se podría extender sobre la libertad de expresión y sus límites: ¿hasta dónde llegar, cuál es la línea que no se puede traspasar, más allá de la cual estaríamos incitando a la violencia de sus creyentes? ¿Cómo reaccionaríamos nosotros en caso de que Jesucristo o el Papa, sean caricaturizados y puestos en ridículo masiva y continuamente?
 
Ninguna religión es ‘buena’ o ‘mala’ por naturaleza. Todas las religiones en la historia han condenado a quien consideraban sus herejes o no creyentes. Calificar a alguna de ellas, de ‘mala’ o ‘intrínsecamente peligrosa’ sería irresponsablemente equivocado. Ninguna contiene en su esencia el germen de la maldad que deviene terrorismo. Lo fundamental reside en el contexto social de quienes la practican. En este sentido, la sociedad de medio oriente le sigue a los países de África en horripilante calidad de vida y extrema pobreza. Niños huérfanos, que han visto morir a sus hermanitos luego de que una bomba explotara en las cercanías de su hogares, y que prácticamente los enterrara vivos por debajo de los escombros.
 
¿No residirá aquí el alma de la problemática terrorista, que toma cuerpo luego en forma de atentados? 
 
Las condiciones de igualdad y mayor equidad mundial no solo se verían reflejadas en aquellos países más pobres. O acaso, ¿existe Libertad actualmente en los países europeos y Estados Unidos, donde cada llamada está siendo grabada para prevenir ataques terroristas? ¿Existe Seguridad al momento de transitar por espacios públicos de una ciudad, cuando está la posibilidad de sufrir en cualquier momento, algún suceso de terror? La sociedad propia de Estambul, así como la de París, probablemente dudarían de aquellos conceptos: “libertad”, “seguridad”, actualmente cuando el tiempo cíclico de los atentados no supera a un mínimo número de meses.
 
La cuestión no reside en tomar posición por uno u otro bando, de señalar el terrorismo en tal o cual latitud , sino en establecer por fin bases para un diálogo fraternal, de trato humano hacia el otro . Asimismo, es tiempo de que las Naciones Unidas actúen de una vez por todas como nexo entre los países periféricos y los más desarrollados, transformándose en un agente del bien, del entendimiento y la paz mundiales.
 
Es momento en que ciertas ideas se transformen por fin en un correlato humano: benevolencia, amor al prójimo, humanidad, generosidad. Aquí es donde reside la semilla de la paz mundial, en compartir las necesidades del otro con compasión y empatía verdaderas. La historia no es escrita meramente a partir de muertes y guerras, sino también a partir de honores y logros que la humanidad ha alcanzado. Mahatma Gandhi pronunciaría nuevamente sus palabras:
“El amor es la fuerza más humilde, pero más poderosa de que dispone el ser humano.”
 
* Luciano Lasserre, estudiante de Lic. en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires.
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