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Defendiendo nuestras fuentes de alimentos locales Imprimir
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Viernes, 06 de Abril de 2018 15:03
Por Cristián Crespo
 
¿Qué está sucediendo con la carne en Colonia Seré?, ¿intentar blanquear su distribución no es una medida que tiene más perjudicados que beneficiarios?
 
Muchos de los marcos legales que tienen que ver con la producción, distribución y comercialización de alimentos tienen que ver con procesos industriales que sólo pueden ser cumplidos por las industrias. De esa manera, adherirse a ellos significa atentar contra todo un sistema alimentario artesanal, que tiene ya muchos años y que de ninguna manera significa que su calidad sea menor o que ponga en riesgo la salud de los consumidores. 
 
Ejemplos de esto sobran en nuestras comunidades: todos consumimos miel, carnes de distintas especies, verduras, verduras, frutas, huevos, conservas y otros productos que a nivel interno- se manejan en el nivel informal. ¿Significa eso que son de menor calidad? La respuesta es NO.
 
¿Tiene que ser La Serenísima quién certifique la calidad de la leche que consumimos? No, la leche que sale de los tambos de la zona es de buena calidad y con un adecuado proceso de hervor la podemos consumir de forma segura.
 
Por consiguiente: ¿Tiene que ser un frigorífico el que garantice la calidad de la carne que comemos? No. Desde siempre se ha consumido carne en nuestra localidad que proviene –por así decirlo- de carnicerías informales sin que eso genere ningún riesgo sanitario.
El intento de formalizar la comercialización de carne sólo tiene entonces el objetivo unipersonal de concentrar el mercado de la carne en Colonia Seré. Es una medida con muy pocos beneficiarios y más de 900 perjudicados. Aún más si consideramos que esta medida ya ha impactado en los pueblos del distrito.
 
La carne va a tener un sellito azul de “calidad” pero… 
 
Quedará gente local con sus fuentes de ingresos comprometidas (pequeños comerciantes, carniceros, productores ganaderos de pequeña escala).
El precio de la carne indefectiblemente va a subir. A diario nombramos a los intermediarios de las distintas cadenas de valor  como responsables de buena parte del precio. Aquí estamos reforzando esa figura, que no es partícipe directo del proceso productivo.
Se comprometerá la autonomía alimenticia de la comunidad al pasar a depender de carne foránea.
Se comprometerá el acceso a la carne en aquellos días en los que no pueda arribar el camión. 
El hecho de vivir lejos de vías asfaltadas y con un mercado consumidor chico hace que todas las mercancías tengan en los pueblos un recargo que puede ascender hasta el 20 o 30 % del precio respecto de las ciudades cercanas. Una medida de este tipo complica aún más la permanencia de la gente en los pequeños pueblos ya que encarece el cotidiano.
Hoy hablamos de carnes, pero en la misma situación puede haber pequeños productores de alimentos sanos y variados que pueden ver mañana afectado su trabajo. 
 
Se me ocurre ahora hablar de pequeños productores familiares de miel y derivados, huevos, conservas de frutos de estación, bebidas, verduras, chacinados, repostería y cocina casera, quesos…..En fin, toda la mesa de la familia.
 
Ante esto, se hace un llamado a la sensatez del estado municipal. No es con decomisos de comida en buen estado como debería actuarse sino generando mecanismos de aplicación local para asegurar la producción, el trabajo, la calidad y la soberanía alimentaria de toda la población. Conscientes de que los marcos regulatorios existentes pueden funcionar en otras escalas; pero no dentro de nuestros patrones sociales, económicos y culturales. En tal caso habrá que generar otros.
 
No resulta difícil trabajar en sistemas de producción de alimentos de calidad con una participación del estado que no se restrinja a lo policial, sino facilitando mecanismos y procedimientos que permitan que el productor de determinado alimento lo siga siendo garantizando su calidad e inocuidad. Para eso, la cabeza debe estar puesta en el desarrollo de las localidades pequeñas y en la permanencia de su gente. De otra forma seguimos fomentando la concentración.
 
Como opción, siempre nos queda llenar nuestros freezer carneando en el campo y criando nuestros pollos y lechones, en forma artesanal. La carne es de nuestros alimentos básicos, no puede haber ley ni intereses particulares que nos impida el acceso a ella…
 
Cristian Crespo
Colonia Seré
 
A fines de 2017 un pequeño comerciante de nuestra localidad, de tan sólo 900 habitantes, inició una jugada que parecía estar inspirada en alguna serie de mafiosos. Con poco de buen vecino y muchos contactos, pretendió monopolizar la comercialización de carnes en Colonia Seré. Su acción llevó a que se produzcan decomisos de carne en los pequeños carniceros de la localidad y de localidades vecinas poniendo en vilo un sistema de producción y distribución de alimentos que data de tiempos antiguos y que permite una alimentación sana, variada y de origen local. Es entonces cuando en las redes sociales aparece esta nota. Recuperarla permite reflexionar sobre lo que pudiera estar sucediendo en muchas otras localidades.
 
Defendiendo nuestras fuentes de alimentos locales
 

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